Cae la lluvia al borde mi cama, revientan los cielos desde el jardín. El árbol que visualizo se mece en un vaivén de entonaciones conocidas, lo miro absorta en su andar. Cierro los ojos después de un rato, sólo quiero escuchar. Hay nombres que pronuncia el viento que no sé traducir, palabras taciturnas que se cuelan por mis venas y me hacen temblar. Cae la lluvia con aún más fuerza, allí, al borde de mi cama, se escuchan ecos de truenos que rompen contra el suelo, desarmando mi serenidad. Hay algo de paz en ver la lluvia caer, algo de locura en escuchar las canciones que el viento deja al borde de mi ventana. Hay algo que no encaja en la dulce entonación también. Las ramas de aquel árbol se mecen proporcionando un ruido estruendoso, se hacen añicos los colores, las ilusiones, los sentimientos. Cae la lluvia al borde de mi cama, y mis mejillas sucias se cansan de ser techo para el temporal.