Tritanopia.
Conduje a través de tus ojos,
caricias proclames de amor
miré en ellos, mar azul,
promesas incalculables
y deduje, con poca certeza, que
algún día
dejaría de mirarlos, y me
perdería.
He recorrido caminos
sinuosos, llenos de tierra,
buscando algo semejante,
y sin éxito alguno, me he
labrado una máscara,
que remplaza mi tristeza.
Busqué entre labios
parecidos, tu sabor efímero,
escudriñé bajo el torrente de sudor
que emerge de distintas pieles,
tu olor a humedad cotidiana;
dejándome en total decepción al no encontrarte,
me he perdido, tal y como predije, aquí,
sin el roce de tu boca.
Acribillé el polvo que
persigue mi rastro, aunque eso carezca de sentido,
y dejé en claro el lugar al que
pertenece,
Todo se ha ido al demonio, y
siento el calor consumiéndome,
arrastrándome a las brasas
del infierno,
y ya ni el infierno parece
recibirme agradablemente,
toqué cielo, y me acostumbré
a su textura.
¿Cómo puedo escapar? ¿Cómo
dejo de buscar?
Cae una tormenta sobre mis
hombros,
y no sé cómo quitar los rastros de mi
cuerpo,
se pierden las gotas en mis
pecas, y yo estoy expectante,
gritando a los cielos, y corriendo
calle abajo,
en busca de respuestas,
Consiguiendo solo preguntas,
a momentos inexplicables,
incalculables,
y me pierdo de nuevo, en la
leve visión de ti,
alucino,
¿Me imaginas?
Una sombra corre tras de mí,
y deseo parar,
deseo mirarla, y hacerme creer
que eres tú,
que has vuelto, para acallar mi dolor,
que has vuelto, para sanar
mis heridas,
que has vuelto, para detener
el miedo,
Pero solo es una sombra más,
no lleva nombre,
no viene a salvarme,
está buscando, perderme.
como si no supiera, que ya
estoy perdido,
como si no fueses tú, quién
carga con esa culpa.
Y me rio, creo que he perdido
la cordura,
creo que el azul, ya no es
azul,
creo que siempre fue verde,
Y yo soy daltónico.

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