Quizás.
A veces soy el
inerte cigarrillo que dejaste sobre el buró, que se consume lentamente y se deja
caer entre el recóndito espacio del buró al suelo, una áspera ceniza.
A veces, soy solo
el polvo que perdura en la ranura de aquella esquina mal barrida, ese crepitar
leve de la chimenea casi extinta. La palabra nostalgia envuelta en un círculo
constante, que se entre mezcla con la felicidad. ¿Y qué es ser?
A veces soy, el
humo que expulsas a causa del día frío y lluvioso, quizás hasta existo, porque
sin querer me pronuncias, como objeto, como burla, como el guion de cine
barato, como causa y efecto.
A veces, soy solo
un zumbido en el choque de imágenes que transitan en tu mente, un pedazo de
carbón encendido, una última nota musical que está siendo ejecutada, un lápiz
que rasga el papel sin premura, asediándolo de inimaginables palabras, de un
léxico absurdo que contamina la mente y me envuelve en un risco peligroso.
A veces, soy silencio.
Una partícula subatómica que busca colmar el núcleo de diferencia, pero soy
inestable como ellas, me compone un martillo de ideas y un exprimidor de
sentimientos.
A veces soy como
el Big Ban, un gran estallido, la creación del universo. Pero ¿Cuál es el
universo? ¿La última mirada? ¿Tu último suspiro?
A veces, soy una
enredadera de preguntas, y tú la incógnita de la ecuación.
Foto tomada de tumblr.

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