Credo II.


Creo en la palabra como el arma más peligrosa
creo en las miradas como el primer signo de amor
creo en los tulipanes cuando florecen en la primavera
creo en Mario Benedetti como uno
de los ilustradores de la cotidianidad;
Creo en la lluvia cuando golpea en la ventana,
como una de las maravillas de la naturaleza
creo en Silvio Rodríguez y su unicornio azul;
creo en lo absurdo.

Creo en la poesía como el suero más efectivo
creo en la puntuación como solución a los problemas de la vida
creo en los versos de Neruda aunque su voz no me toque,
creo en los libros de hojas desgastadas,
como los amigos más cercanos,
porque llevan consigo parte del mundo.

Creo en los poemas como método de liberación,
creo en la inocencia de los cuentos,
creo en mi bandera de colores primarios;

creo en ti, como el símbolo de la felicidad.


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