Bailarina.

Te mueves acompasadamente, con tu cuerpo, brazos y piernas, con carácter lúdico, artístico o hasta religioso.

En tus movimientos aplicas el ritmo, la expresión corporal, movimiento, espacio y color. Tú, bailarina  radiante con un solo paso cautivas una multitud, y te ovacionan por tan espectacular presentación.

Tu puro bailar o equilibrio estético, te hace expectante entre la gente. Tus orbes verdes brillan de ansiedad, de pasión por el baile, de expresar tu alma en aquellos pasos acompasados, mímicos, simbólicos, con palabras y cantos.

El espejo refleja esperanza obtenida a medida que pasan los minutos del día, te levantas y respiras, te preparas para dar la vida en el escenario que es tu casa.

La gente aclama tu presencia, tu te arreglas delicadamente, y pones orden en tu cabeza, los nervios nunca te dejan y las lagrimas acompañan tu travesía.

Eres infeliz, das todo y obtienes nada, solo tu baile perfeccionista, tus lagrimas traicioneras y tu vida desdichada.

El espejo era compañero de remembranzas, era el que presenciaba tus lagrimas, el que te maquillaba sin premura.

El espejo te escuchaba en la noche solitaria, te admiraba ensayando cada paso, cada técnica expresada.

Tus ojos brillaban expectantes por huir de esa vida, tan mísera y falsa que era ser bailarina.

Bailarina que danza como las flores en primavera.
Hoja de otoño en el viento, gotas de lluvia en vapor de agua regresas.

Tu cuerpo semidesnudo flectas, bailas....un silencio.

Los aplausos colman el aire,
apareces, tan linda,
te alejas en puntillas, etérea pluma,
una brisa, viajas lejos,
Bailarina, danzas, vuelas.

Ser espigado, aparentemente frágil, de cutis de porcelana y cuello de cisne.
Renuncia, pasión y entrega denominan tu profesión que reclama condiciones artísticas y físicas extremas.

Imaginas  este mundo como uno de ilusiones, donde nada ni nadie te dañan tus sueños, esperanzas y talento.

Entrar en el escenario produjo mas miedos que satisfacciones, con los nervios que helaban tu  capacidad de brillar, comenzaste  esa coreografía ensayada infinidad de veces, un piano tocaba la dulce melodía, mientras te  perdías  en esas agridulces notas, mientras tus  piernas ejecutaban por si solas las piruetas, con la gracia de un cisne.

Los nervios se desvanecieron poco a poco mientras te  adentrabas en la magia de las claves de sol. Subía, bajaba, forte, agiatto, vibratto, la melodía te envolvía, mientras tus  piernas y brazos se movían con gracia y coordinación.

Las notas se iban volviendo mas distantes y graves, la melodía disminuía con rapidez. Se acababa el encanto.

Sonó la ultima nota del pentagrama, mientras aplicabas la pose final de tu  espectáculo.

El publico aplaudió con fervor y entusiasmo, mientras en tu  boca se dibujaba  una sonrisa de alegría.

Una extraña sensación surgió en el pecho....¿así que eso sentías cuando cumplías un sueño, que por primera vez no se desvanecía entre  tus dedos?...


Una ultima reverencia y desapareciste  detrás de aquel escenario,que te  había enseñado lo que era un sueño hecho realidad.

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