Buenos días, mi querida Europa.
¿Cómo has
amanecido?
¿Cómo están tus
agrietadas calles, tus grandes avenidas y tu bello rocío?
Buenos días, mi
querida Europa
yo tu servidor
desde tierras con hastío,
te escribo.
Desde el fondo
de la selva de concreto
a ti me dirijo
Porque tengo la
inquietud
de cómo te
trata la vida...
Háblame un
poco, cuéntame de ti
Y tus heridas
de guerra.
Háblame de
aquellas noches de invierno,
de tus más
grandes sueños y fantasías.
Háblame de ti,
mientras yo te hablo de mi.
Vengo a
hablarte de lo neutro
de este
encuentro.
Aquí habitan
las flores silvestres,
las más
hermosas mujeres y los grandes pretextos.
Pero yo quiero
saber de ti
Mi querida
Europa,
¿Cuáles son tus
males?
¿cuáles son tus
cosas?
¿cómo te
calienta el sol en las mañanas?
Háblame de tu
rostro, y tu suave boca,
cuéntame de tu
mirada, dime que secreto
escondes.
¿Quién te
abriga cuando tienes frío?
¿A quién
recuerdas cuando no estás conmigo?
Dime mi querida
Europa
¿dónde habita
tu silencio?
¿dónde escondes
ese amor,
tan simple y a
la vez
tan complejo?
Dime mi querida
Europa
que cada día
estás más bella
Dime cómo son
tus mares
cómo son tus
letras.
Dime mi querida
Europa
¿cómo amas en
las noches?
Si prefieres un
abrazo, una caricia
o un pequeño
roce.
Mientras tanto
me describo..
Yo me inclino
por lo simple
un amor tierno
y sincero
que entregue
más su alma,
mas su vida,
mas sus besos.
Que escriba y
me regale cada una
de sus letras..
Que vele mis
pensamientos
y cubra mis
sentimientos.
Dime mi querida
Europa
cada mínimo
detalle
Porque desde
aquí
a miles de
kilómetros de ti
me pregunto una
cosa más
¿Puede a Europa
gustarle
este pequeño
paraíso tropical
llamado
América latina?
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